Día Internacional del Alzheimer

El 21 de Septiembre se celebra el Día Internacional del Alzheimer (World Alzheimer’s Day), una fecha que fue elegida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Alzheimer (ADI).

El propósito de esta conmemoración es dar a conocer la enfermedad y difundir información al respecto, solicitando el apoyo y la solidaridad de la población en general, de instituciones y de organismos oficiales. El Alzheimer ya está considera como la nueva epidemia del siglo XXI.

Este año, el lema “Sigo siendo yo” porque quiere centrar toda la atención en la persona con Alzheimer, “no en el enfermo, no en el paciente; sino en la persona que ha sido, que es y que será hasta su último día. La pérdida de memoria no hace desaparecer la historia de una persona; en consecuencia, tampoco elimina ni sus valores ni su dignidad.”

Se estima que entre el 9 y el 10% de las personas diagnosticadas tienen menos de 65 años, muchas de ellas aún en plena actividad laboral/profesional. Es decir, que las personas con el diagnóstico de Alzheimer tienen todavía mucho que decir y mucho que aportar a la sociedad de la que siguen siendo miembros.

Cifras locales:

En nuestro país se estima que los casos de personas que padecerán demencias de tipo Alzheimer irán en aumento exponencial, puesto que la pirámide poblacional se encuentra envejecida. Los datos disponibles de estudios locales epidemiológicos muestran que un 26.4% de la población mayor de 60 años tiene deterioro cognitivo y un 8.3% demencia (Bartoloni et al., 2014).

La enfermedad:

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad degenerativa del Sistema Nervioso cuya causa es desconocida, aunque en la actualidad se ha avanzado mucho en el conocimiento de su fisiopatología. Esto ha permitido en la actualidad su utilización tanto a nivel diagnóstico como en las vías terapéuticas potenciales.

Los primeros síntomas que nos alertan que una persona padece Alzheimer son el deterioro de la memoria reciente (olvidos) y la falta de palabras (anomias). El problema es que los mismos son el comienzo de la enfermedad de Alzheimer pero son también muy frecuentes y normales en el envejecimiento normal.

Los recursos diagnósticos actuales son un minucioso interrogatorio del paciente y de alguien de su entorno, un adecuado examen clínico neurológico, una evaluación de las funciones cognitivas para determinar la presencia o no y el tipo de deterioro, una rutina de laboratorio y una neuroimagen.

En el mundo, según el World Alzheimer Report 2016 de la Federación Internacional Alzheimer’s Disease International (Adi), más de 47 millones de personas sufren de demencia, un número que está destinado a subir, a causa del envejecimiento de la población, a 13 millones en el 2050.



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