Hantavirus

Es una enfermedad que se transmite por vía inhalatoria, respirando el aire contaminado con secreciones de roedores (orina, saliva, excretas), por el contacto directo con roedores o sus secreciones, o por ingesta de alimentos o agua contaminada. Se detectó también la forma de transmisión interhumana a través de un genotipo especial del virus llamado Andes, aunque esta se da con menor frecuencia.

En la Argentina los transmisores del virus son los roedores silvestres de la familia Muridae que presentan una infección crónica oculta sin síntomas, mientras eliminan al virus a través de la orina, saliva o excretas.

Hay dos variantes conocidas: la Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (FHSR, HFRS por sus siglas en inglés) se presenta en varios países del sudeste asiático y Europa, mientras que el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH) es la forma clínica característica del continente americano.

Cuáles son los síntomas y el tratamiento

Los síntomas se parecen a un estado gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefaleas (dolores de cabeza) náuseas, vómitos, y a veces dolor abdominal y diarrea. Después de algunos días puede haber dificultad respiratoria que puede agravarse produciendo lo que se conoce como “síndrome cardiopulmonar por hantavirus”, que si bien es poco frecuente puede llevar a la muerte si no ser tratado a tiempo.

No existe tratamiento específico. Aquellos pacientes con síndrome cardiopulmonar por hantavirus deben ser asistidos en establecimientos hospitalarios, de preferencia con unidades de terapia intensiva que cuenten con asistencia respiratoria mecánica.

Cómo prevenirlo

– Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones.

– Evitar que los roedores entren o hagan nidos en las casas.

– Tapar orificios en puertas, paredes y cañerías, mantener la higiene con agua y lavandina, colocar huertas y leña a más de 30 metros de las viviendas, cortar pastos y malezas hasta un radio de 30 metros alrededor del domicilio.

– Ventilar por lo menos 30 minutos antes de entrar a lugares que hayan estado cerrados (viviendas, galpones) y cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo húmedo antes de ingresar.

– Realizar la limpieza (pisos, mesas, cajones y alacenas) con una parte de lavandina cada diez de agua (dejar 30 minutos y luego enjuagar).

– Humedecer el piso antes de barrer para no levantar polvo.

– Al acampar hacerlo lejos de maleza y basurales, no dormir directamente sobre el suelo y consumir agua potable.

– Si se encuentra un roedor vivo: usar veneno para roedores o tramperas para capturarlo (no intentar tocarlo o golpearlo). Consultar a las autoridades locales si se dispone de un servicio de control de plagas.

– Si se halla un roedor muerto: rociarlo con lavandina junto con todo lo que haya podido estar en contacto y esperar un mínimo de 30 minutos. Luego recogerlo usando guantes y enterrarlo a más de 30 cm de profundidad o quemarlo.

– Usar calzado cerrado y pantalones largos.

– Se recomienda no molestar y preservar a los depredadores de roedores (lechuzas, chimangos, lechuzones).

Ante la sospecha de síntomas relacionados y el antecedente de realización de actividades con sospecha de exposición a la orina, saliva y/o excretas de roedores en las últimas 6 semanas se deberá concurrir inmediatamente a un centro de salud, que se encargará del manejo del enfermo y de la notificación obligatoria a las autoridades del área Epidemiológica del Ministerio de Salud.



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